El sinismo, la desvergüenza, los sarcasmos y no se diga las burlas. Me valgo de la demencia, el descaro del dolor finjido y la humilde lagrima de plastico acurrucan mi falta de pena. No entiendo, como calman las mentiras No encuentro, la forma de evitarlas cada dia. Intento discernir, las nebulosas culpas y tacharlas de gris. Otras veces mas, el negro me envuelve con su gèlido manto; y ¡que mas da eso! a brochasos lo tiño de gris aun mejor lo baño con blanco, espero que seque al calor ¡Oh que buenas mentiras! Ya me siento mejor.
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