Shakespeare o la Erotica Teatral
El amor es solo una escena indispensable en la obra de la vida, y cada actor se manifiesta con su mascara. Todos salimos a escena cuando se nos indica y tenemos un protagonico dramatico, emocionante que nunca ensayamos pero a todos nos sale exelente, interpretamos cada linea con inmensa pasion, tanto asi que sale a relucir nuestros mayores pensamientos conmovidos por la improvisacion de sentir el calor enternecedor de aquellos “te amo” encardos.
Todos soñamos con poder llevar ese protagonico, cada dia al despertar entonamos unas fraces para introducirnos al papel, poder tomarlo y desarrollarlo mientras el director lo permita; anhelamos tan siquiera tener un instante, ese insignificante momento que nos lleve al estrellato de nuestra misma admiracion. Queremos poder decir un “te amo” y acariciar el rostro de aquel Romeo o una tal Julieta; susurrarles cariño en ese acto para poder tener oportunidad de mantenerse siquiera como espectador de tal, y mejor aun seria protagonizar a su lado.
Miramos esperanzados en la mañana la cartelera, buscamos nuestros nombres en el elenco y ahi estamos, al principio, finalmente entre luces, un silencio estremecedor y el telon rojo de terciopelo nos enfrentarnos con nuestro publico, donde en primera fila siempre estamos nosotros.


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